martes, 1 de enero de 2013

Poca afición en adiós a "Chava" Reyes Ver

Salvador Reyes Monteón recibió su último adiós. Un desolado estadio Omnilife fue el escenario de la despedida de cuerpo presente de la máxima figura de Chivas. Aproximadamente poco más de 500 personas, incluyendo aficionados, familiares, amigos y compañeros de profesión asistieron a la ceremonia religiosa para ver el epílogo de un personaje que escribió su leyenda en equipo al que posteriormente se le conoció como el Campeonísimo por ligar ocho campeonatos de Liga de 1957 a 1970, en los cuales "Chava" estuvo en siete y contribuyó con 122 goles para convertirse en el máximo artillero de su historia.

Ciertamente, la muerte siempre llega de manera inesperada, sin previo aviso y hace acto de presencia en el momento menos pensado. "Chava" dejó de existir físicamente la noche del 29 de diciembre, el domingo fueron velados sus restos, y la mañana de este lunes 31 se llevó a cabo el evento en el inmueble rojiblanco.

Posiblemente por ser el último día del año la afición del Rebaño no acudió en gran cantidad, pero también por esos rencores acumulados contra los hechos recientes de un equipo que cada vez está más distanciado de su gente, resultados irregulares.

Aún así, el adiós no perdió su emotividad.

El canto de la Barra Irreverente era "¡Chava no se va, Chava no se va!" al igual que "¡Se ve, se siente, Chava está presente!", y el "Oh Chava cada día yo te quiero más". Era el grupo de animación que por su juventud no fueron testigos de las hazañas de Reyes, pero que estuvieron ahí para despedirlo.

Algunos de ellos señalaban a los Campeonísimos ahí presentes como "El Jamaicón" Villegas, Arturo Cura Chaires, Paco Jara, "Mellone" Gutiérrez, Sabás Ponce, y el "Tigre" Sepúlveda: "Ellos sí tenían h&, aprendan", lo que era un mensaje de reclamo a los integrantes del actual plantel que también acudieron.

Hubo quienes colgaron pancartas con leyendas de apoyo, y una que señalaba: "Los héroes nunca mueren".

Mientras en lo alto del estadio, en las cabeceras, dos pantallas proyectaban imágenes recientes de Reyes en el campamento del club Verde Valle donde trabajaba en las fuerzas básicas con los delanteros, otras en su partido de homenaje de 2008 en el que participó por 18 segundos en un partido contra Pumas, y una en la ex sala de trofeos Edgar Everaert del club de Colomos que fue demolido en 2006.

El féretro con los restos de "Chava" apareció en la cancha a las 10:06 am, cargado por sus inolvidables amigos del Campeonísimo, con los que conquistó la gloria de los trofeos de liga, así como aquellos torneos de Campeón de Campeones y hasta un título de Concacaf en la década de los sesentas.

A partir de esa hora comenzaron las guardias de honor, primero encabezadas por los citados jugadores veteranos, y después siguieron los elementos del equipo actual, además del cuerpo técnico encabezado por John van´t Schip. Al terminar la guardia, los jugadores pasaban a dar sus condolencias a la abatida viuda de "Chava", Evelia de la Peña.

Posteriormente, se dio paso a proyectar en las pantallas un pequeño documental en el que "Chava" Reyes era entrevistado en la cancha Anacleto Macías Tolán del club de Colomos, ahí donde él y tantas figuras desde el decenio de los cuarenta hasta 2006 entrenaron para forjar equipos ganadores.

Ahí se escuchaba a Reyes decir que él no era chiva de corazón, sino chiva de nacimiento porque desde niño lo aprendió junto con su padre Luis Reyes, que también había sido jugador del Rebaño, y después se lo heredó a su hijo Salvador Reyes de la Peña. Al terminar, vendría un mensaje del Presidente Deportivo, Dennis Te Kloese, quien a nombre de los propietarios del Club Guadalajara, Jorge Vergara y Angélica Fuentes les daba el pésame a la familia Reyes.

La intervención de "Chava" Reyes hijo, actual auxiliar de José Manuel de la Torre en la Selección Nacional, fue breve ya que la emoción lo había superado por completo. La misa fue oficiada por el padre José Rosario Ramírez, y al finalizar se dio paso a trasladar el ataúd a la carroza fúnebre que habría de llevar los restos a la cremación.

Fue entonces el tránsito más lento e inclusive emotivo de la familia. En ese andar, los aficionados lloraban y despedían al ídolo.

Cuando todo quedó en silencio uno gritó: "Tú te quedas Chava!".

Salvador Reyes se fue, pero las nuevas generaciones saben que deja un legado prácticamente inalcanzable más allá de 122 goles y siete títulos de Liga. Su herencia es la de una persona que a través de su carisma se convirtió en el ídolo y en el líder del Club Guadalajara.

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